Zamorano: ¿Helicóptero? ¡Retroexcavadora!

Zamorano: ¿Helicóptero? ¡Retroexcavadora!

Si eras niño en los noventa, no hay forma que Iván Luis Zamorano Zamora no sea tu ídolo. O que al menos no esté dentro de tus grandes referentes de infancia. Alguna foto debes tener con la camiseta Kelme del Real Madrid o si no con la 9 de Chile. 

¿Es nuestro ídolo por sus goles? Por supuesto que sí, pero es más que los goles. Mucho más. 

Iván Zamorano fue la retroexcavadora que sacó a Chile del pantano, del aluvión de basura, barro y mierda en el que nos hundimos en la década de los ochenta y que terminó con nuestra selección sin poder jugar dos mundiales y con uno de nuestros referentes fuera del fútbol para siempre. 

Sin Zamorano acarreándonos, salir tan rápido de ahí hubiese sido imposible. 

¿Y cómo lo hizo? Lo hizo con valentía, liderazgo, humildad y tenacidad. 

27 goles en Cobreandino y nunca se quejó del estado de las canchas o que le pegaban mucho: Valentía para no poner excusas.  En Cobresal fue el goleador del equipo con 22 goles y no es que no tuviera competencia, a su lado jugaban Rubén Martínez y Sergio Salgado. Valentía para no achicarse nunca. Ni ahí, ni luego en el Saint Gallen, Sevilla o Madrid.

 

Es por lejos el mayor líder que ha tenido la selección chilena. Es que nada se le compara. Un tipo con templanza para los momentos difíciles, para mostrar con su ejemplo que el esfuerzo en la cancha no era negociable y que en los partidos importantes se juega mejor que nunca. Zamorano no hizo goles en Francia 98, pero fue el mejor jugador del equipo. Intenso en la marca, claro en sus asociaciones, casi no perdió pelotas, ganaba cabezazos imposibles y fue consistente generando peligro en áreas rivales. Un líder mostrando cómo se enfrentan esos grandes momentos.

Qué doloroso fue que no haya hecho un gol en el mundial. Estuvo a nada contra Austria, Italia y Brasil. No se le dio. ¿Cómo se lo tomó siempre? Con tranquilidad y humildad, cada gol Chile lo celebró como si fuera de él, más allá de las diferencias fuera de la cancha que pudiese tener con algún compañero. Y cuando las cosas le salieron perfectas, cuando le rompía el arco a los rivales, cuando era el jugador del partido, la misma humildad. ¿Alguna vez lo viste mirar en menos a alguien? Yo no, al menos. 

Tenacidad. Persistir, confiar, mantener la convicción a tope para demostrar su valía. La historia del Real Madrid y Valdano la conocemos todos. Pero quizás no valoramos la tenacidad para volverse ídolo en cada club para el que jugó en Europa. Ídolo de Saint Gallen, ídolo del Sevilla, ídolo del Real Madrid e ídolo del Inter. 

Ningún chileno antes y ningún chileno después ha sido capaz de hacer algo de esa magnitud. Sobre todo tomando en cuenta que a su lado había cracks que lo eclipsaban todo: Michel, Butragueño, Ronaldo Fenómeno, Baggio y el Toro Vieri. 

En ese recorrido, con esos valores por delante, mientras subía y subía escalones, todo Chile lo seguía, lo seguíamos. Nos agarrábamos de sus brazos para que no se olvidara de nosotros y él no nos olvidaba. Sacaba la bandera chilena cuando ganaba algo, mandaba saludos a los chilenos, reivindicaba el nombre de Chile y el sabor de las cazuelas. Nada de vergüenza, 100% orgullo del origen humilde.  

No nos dábamos cuenta, pero Iván no sólo nos arrastraba a los hinchas, todo el fútbol chileno estaba tomado de sus brazos. Sin él no se explica el Matador y sin ellos dos no habríamos llegado a Francia. Gracias a ese mundial Clarence Acuña y Javier Margas llegaron a la Premier League y luego de ellos los futbolistas chilenos empezaron a llegar a todos los países de Europa. 

Ha habido delanteros más técnicos, más letales, más rápidos y hábiles. Delanteros con más goles y que han ganado más títulos que él en la historia del fútbol chileno. Pero no hay uno sólo como él, un titán que agarró los escombros del fútbol chileno como una penitencia, como un apostolado. Lo rehabilitó, le dio energía, optimismo, le mostró un nuevo camino posible y lo dejó encumbrado en la elite del mundo. 

Es Iván Zamorano. Capitán infinito de nuestra querida Selección Chilena de Fútbol. Amamos a Iván y cuánta falta nos hace

Regresar al blog