Italia 90: El mundial de Gascoigne
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Su carácter y talento desbocado le entregó la titularidad en un equipo que después de mucho tiempo podía soñar con ganar la Copa del Mundo. Gazza fue el héroe, Alemania el villano.
Estas poleras de Italia 90 son una locura
Vino a sacar a Inglaterra de su letargo, con su juego caótico, técnico y versátil, Gascoigne reencantó a una afición que volvió a sentir como suyo al equipo que los representaba. Venido desde abajo, su aparición fue una bomba futbolística y mediática.
Inconsistente a través de los años, brilló como pocos en Italia 90 y llevó a Inglaterra junto a Lineker y Platt hasta las semifinales.
Aunque no hizo goles, entregó dos asistencias clave y metió un pase-daga genial en el penal que les dio el triunfo frente a Camerún. Pero su contribución fue mucho más allá de las estadísticas. Contagió con su carácter irreverente y la versatilidad de a ratos ser un genio creativo capaz de ganar un partido y luego sacar el hacha para meter como un carnicero.
El tipo jugaba sin miedo, vestido con creatividad e irreverencia y con el corazón que solía faltarle a los equipos de la isla.
El carisma expresado en la cancha tuvo su clímax cuando recibió la tarjeta amarilla frente a Alemania en semifinales. Al darse cuenta que no podría jugar una eventual final, Gazza soltó unas lágrimas de las que no pudo reponerse. De hecho no estuvo apto para patear penales en la definición.
Un futbolista que jugaba guiado por la emoción, nos recordaba a los hinchas en todo el mundo que al fútbol se juega igual que como cuando éramos niños: por la pasión que despierta jugar. Y lo hizo en el campeonato más grande de todos.
Quizás lo más trágico de esta historia es que esas lágrimas en Delle Alpi fueron un anticipo de lo que vendría. Gascoigne sólo volvería a brillar seis años después cuando llevara a Inglaterra hasta las semifinales de la Euro 96. Tal como pasó en Italia, el equipo sería eliminado por Alemania. Pero su talento casi no volvió a despegar.
Atormentado por el periodismo sensacionalista, sus adicciones y la violencia, Gascoigne fue cayendo en un abismo que lo alejó de lo que siempre fue: un futbolista de raza.
Gazza nunca más jugaría un mundial. Pero en MDB no lo olvidamos. Inspiración eterna para todos los que amamos este deporte.