Italia 90: Camerún, Schillaci y Maradona

Italia 90: Camerún, Schillaci y Maradona

San Siro, Baggio, Toto Schilacci, Maradona y Caniggia, Etrusco, Ciao, el álbum de Italia 90, Careca, Gascoigne y Lineker, Valderrama en su mejor momento y Roger Milla con su baile. 

Para quienes nacimos en los ochenta el mundial de Italia es de los primeros recuerdos claros relacionados con mundiales y fútbol clase A. Por eso en MDB queremos recordarlo en este post que recorre los mejores momentos y futbolistas de ese torneo. Esta es la primera parte. 

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San Siro y Camerún

A pesar de que para ese mundial se construyeron dos estadios nuevos, el de Bari y el Delle Alpi, el que realmente nos impresionó ver fue el San Siro de Milán. Con su techo de acero y esos cilindros gigantes por los que subía la gente a las tribunas era increíble e impensado. 

Para nosotros habituados a estadios pequeños como San Carlos, o humildes como La Cisterna, esa construcción era algo más parecido al arte. 

Argentina - Camerún se jugó ahí. Por supuesto que todos dábamos por descontado que los campeones del mundo golearían a los africanos. Pero el fútbol nos recordó, con Omán Biyik como estandarte, que está hecho de talento e incertidumbre. Camerún no fue superior, pero aprovechando las pocas que tuvo logró quedar en la mira de todos.

Luego de ese partido le ganaría a Rumania en fase de grupos y a Colombia en octavos de final. Recién en cuartos lo eliminaría la Inglaterra de Lineker y Gascoigne. Su figura fue el gran Roger Milla que anotó cuatro goles, dos de ellos a Colombia, y quedó para siempre en nuestra memoria gracias a su talento y a que celebró sus goles bailando en el banderín del córner. 

Si no bailaste así después de hacer un gol en los 90, entonces no vuelvas por acá. 

Baggio y Schillacci

Ninguno de los dos figuraba entre las probables figuras del mundial antes del mundial. Pero su aparición fue tan potente, que se transformaron en eso durante y después de Italia 90. Sobre todo por lo que genera una actuación de alto nivel cuando juegas en una potencia y además eres local. 

Tampoco es que fueran dos desconocidos, Totó era delantero de la Juve para cuando fue el mundial y venía de hacer la mejor temporada de su carrera con 15 goles en 30 partidos por la Serie A. Pero nadie esperaba que la rompiera como lo hizo. Aprovechó su oportunidad en el primer partido viniendo desde el banco contra Austria. Entró en el 73 y a los 75 ya había convertido su primer gol. Para el tercer partido era titular. Anotó seis goles en el mundial, incluido uno en semifinales contra Argentina y otro en la definición por el tercer puesto ante Inglaterra. 

Baggio no jugó en los dos primeros partidos del mundial, entró recién en el tercero y su ingreso fue luminoso, con toque precisos, rápidos y llenos de calidad. En ese partido cerró el marcador, con un golazo que construyó solo en su imaginación. Los italianos tenían un estrella y la empezarían a usar desde entonces. En ese mundial convertiría dos goles, lo contrataría la Juve la temporada siguiente y se transformaría en el mejor jugador del mundo en los años posteriores. 

Estados Unidos 1994 sería su gran mundial. 

Maradona y los italianos

Llegaba como la gran figura mundial del fútbol. Luego de ser fichado por el Napoli, ser campeón del mundo con Argentina en 1986 y llevar a su club a conseguir tres títulos entre mundiales, Maradona era, sin duda, el futbolista más grande del mundo. 

También era un ídolo en Nápoles y lo sigue siendo. Fue el emblema de los pobres, de la dignidad ante la adversidad y del talento por sobre el dinero en una ciudad fanática del calcio, pero carente de triunfos. Maradona explotó esa división, se puso al frente de un equipo, de una región y de una forma de vivir el fútbol lejos del glamour de los equipos más potentes de la época. 

Eso dividió a Italia, de hecho en ese mundial había napolitanos que abiertamente apoyaban a Maradona en desmedro de su propio país. La división se hizo evidente en la semifinal y final del torneo. En la semi que se jugó en Nápoles, el himno argentino fue respetado por los italianos y Maradona ovacionado. Fue el mejor partido de Diego en el mundial, anotó en la tanda de penales. Eliminó a Italia y dividió aún más a los hinchas del calcio. 

Esto se hizo aún más patente en la final que se jugó en Roma, el himno argentino abucheado, al igual que Maradona, que respondió insultando a los italianos presentes en el Olímpico.

Luego del mundial vendría su primera suspensión por dopaje. Para Maradona y su entorno, una venganza del norte. Luego volvería a Argentina y comenzaría a acelerarse la caída del ídolo.


 



  


 

 

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